Cada uno cobra lo suyo
La cola se puede dividir por vendedor y por mostrador: cada persona localiza su venta sin buscar entre las de los demás.
Farmacia
En una farmacia el cobro es el cuello de botella: varios mostradores, gente esperando, y un arqueo al final del día que nunca sale a la primera. LinIACash se ocupa de esa parte y deja tu programa como está.
La cola se puede dividir por vendedor y por mostrador: cada persona localiza su venta sin buscar entre las de los demás.
Se pulsa y la máquina de efectivo cobra y devuelve. Menos manos en el dinero y menos errores de cambio.
Arqueo con ticket de cierre, y las monedas ajustadas para que el turno siguiente arranque con el mismo fondo fijo.
La diferencia entre «está en el catálogo» y «lo hemos visto funcionar».
La captura de ventas está calibrada en una farmacia real con Farmatic: no en un laboratorio, sino en un mostrador con clientes, devoluciones y descuentos.
Con el resto de programas de farmacia la conexión entra por los mismos cuatro caminos y el catálogo los cubre, pero la comprobación se hace en tu instalación antes de instalar nada. Preferimos decir «vamos a mirarlo» que «sí, funciona» y descubrirlo el primer día.
Y por el que calibrar en campo no es una formalidad.
Cuando se lee la venta en el momento equivocado, puede leerse antes de que se aplique el descuento. El importe sale más alto, el cliente paga de más, y nadie llama para avisar: se va con su compra y no vuelve a pensar en ello. La caja cuadra, además, porque el descuadre está en el precio y no en el efectivo.
Ese caso —y la lista de los que se le parecen— es lo que se comprueba al calibrar una farmacia. Está escrito, aprendido de una instalación real, y se repasa entera en cada integración nueva.